Facesitting en BDSM gay: control, respiración y entrega intensa

Una práctica de poder corporal y psicológico. Qué es el facesitting, por qué excita tanto y cómo practicarlo de forma consensuada y segura.

El facesitting es una práctica BDSM en la que una persona se sienta sobre la cara de otra, usando su cuerpo como herramienta de control, presión y dominación. Aunque puede existir fuera del BDSM, en este contexto se convierte en un juego intenso de poder, respiración y entrega corporal.

No se trata solo de una postura sexual: el facesitting implica autoridad física, gestión de límites y una fuerte carga psicológica, especialmente cuando se integra en dinámicas de dominación y sumisión.

Qué es el facesitting en BDSM

En BDSM, el facesitting es una práctica donde la persona dominante utiliza su peso y posición para limitar el movimiento, la respiración o la capacidad de reacción de la persona sumisa, siempre dentro de un acuerdo previo.

Puede variar desde una presión ligera y controlada hasta formas más intensas que rozan la privación sensorial, lo que lo sitúa dentro de las prácticas de estimulación intensa.

Idea clave: el facesitting no va de “ahogar”, sino de gestionar el control del cuerpo y la respiración.

Qué NO es el facesitting

  • No es asfixia sin consentimiento.
  • No es una práctica improvisada.
  • No es segura sin comunicación constante.
  • No es una excusa para ignorar señales físicas.

Cuando no hay posibilidad real de parar, la práctica deja de ser BDSM.

Psicología del control corporal

El facesitting excita porque invierte la jerarquía corporal: quien está debajo pierde visión, movilidad y parte del control respiratorio.

Para muchas personas sumisas, esta posición intensifica la sensación de entrega, pequeñez y dependencia consentida. Para quien domina, el placer nace de ejercer un control firme pero consciente.

Sensaciones y estímulos implicados

  • Presión corporal.
  • Calor y proximidad extrema.
  • Restricción del movimiento.
  • Estimulación psicológica por vulnerabilidad.

La intensidad no depende solo del peso, sino del tiempo, la postura y el grado de control ejercido.

Facesitting en dinámicas D/s

En una dinámica de dominación y sumisión, el facesitting funciona como un acto simbólico potente: el cuerpo del Dominante se convierte en límite, orden y presencia absoluta.

Suele combinarse con órdenes verbales, inmovilización o control del orgasmo, reforzando la jerarquía establecida.

Seguridad, consentimiento y señales de riesgo

  • Uso de palabras o gestos de seguridad.
  • Control constante de la respiración.
  • Evitar presión prolongada sin pausas.
  • Atención inmediata a mareos o pánico.

El Dominante tiene la responsabilidad absoluta de leer el cuerpo del otro y parar antes de que el riesgo aparezca.

Facesitting en la sexualidad gay

En contextos gay, el facesitting suele vincularse a juegos de masculinidad, humillación consensuada y poder corporal.

Bien integrado, puede ser una experiencia intensa y profundamente erótica; mal gestionado, puede generar miedo o rechazo.

Preguntas frecuentes sobre facesitting

¿El facesitting es peligroso?

Puede serlo si se practica sin control. Con consentimiento, comunicación y atención constante, puede realizarse de forma segura.

¿Es lo mismo que asfixia erótica?

No necesariamente. El facesitting puede implicar restricción parcial de respiración, pero no busca la pérdida de conciencia.

¿Se puede practicar sin experiencia previa?

Sí, empezando de forma ligera, con presión mínima y pausas frecuentes.

¿Es solo una práctica sexual?

No. En BDSM es una herramienta de poder y control psicológico.

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